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domingo, 27 de febrero de 2022

El jardín delantero.

El jardín delantero.



  En las viviendas habitualmente tenemos un espacio mas o menos espacioso en la parte trasera, en mayor o menor medida aquí se desarrolla nuestra actividad lúdica y social y por ello se cuida mucho el diseño, con una gran diversidad de tipologías, materiales, técnicas, acabados, dimensiones, etc. las opciones son incontables ya que la imaginación es el límite, pero cuando tenemos un espacio delantero, las cosas cambian.



  Ciertamente, en muchas ocasiones también disponemos de un espacio delantero, previo a la entrada a la vivienda, y esta parte del terreno es la cenicienta del cuento, ya que no se cuida el diseño ni el mantenimiento, tan solo la funcionalidad de aparcar nuestro coche y un acceso penoso a la entrada principal y poco más, de esta manera vemos que la vegetación no es la adecuada, hay poca sombra y se abusa de los pavimentos duros.

 


  Esto es un gran error, ya que este espacio es el que debe dar a los que nos visitan una sensación agradable y la sensación de ser bienvenidos, en general, tenemos que pensar en un diseño sencillo, con líneas curvas, con algún arbolillo, un arriate junto a la casa, alguna isla de flores, y pavimentos sencillos de fácil mantenimiento, el sendero de acceso a la casa debe ser amplio, y el del coche no tiene que destacar ni acaparar el protagonismo, esto está en sintonía con la filosofía del Feng Shui y también podemos inspirarnos en el paisajismo inglés.



  Tenemos que tener presente que nuestro jardín delantero es nuestra tarjeta de visita, es un reclamo para que las personas que nos visitan se sientan a gusto y por supuesto nosotros también, por lo tanto tenemos que cuidar el diseño para tener un hermoso jardín de fácil mantenimiento, tampoco tiene que ser necesariamente caro ya que si aplicamos las mismas pautas que en el jardín posterior, es decir, materiales reciclados, plantas del entorno o elementos naturales.



 Por último, las temáticas que podemos elegir pueden ser contemporáneas, orientales, tradicionales, minimalistas, mediterráneas etc., pero siempre tiene que tener una armonía con el entorno y ser respetuosa con el medio ambiente utilizando materiales naturales como piedra o madera del lugar, así como revocos con pigmentos naturales o riego por goteo o plantas xerófitas.



Ramón Gijón, delineante proyectista.

domingo, 28 de noviembre de 2021

Una isla de plantas.

Una isla de plantas.

 


  Ya comenté en una entrada anterior, que a la hora de abordar el diseño de un jardín hay que tener en cuenta los puntos focales para mantener el interés visual, y entre todos los recursos que expuse, comenté de pasada las islas formadas solo por plantas, bien, desde el punto de vista estético son sin duda una buena opción, de hecho es el recurso mas utilizado, pero la importancia de este recurso radica en que desde el punto de vista del mantenimiento de un jardín, nos facilita mucho las tareas de limpieza, reposición de mermas o plantación de plantas de temporada, ya que es muy cómodo trabajar desde una pradera de césped o desde un sendero.



  También hay que tener en cuenta que estos puntos focales de plantas tienen que dar una sensación de naturalidad al estilo de los jardines ingleses y en la naturaleza se dan de forma natural y espontánea, por lo tanto tendremos que imitar a la naturaleza y tener en cuenta la variedad de plantas perennes y anuales que vayamos a incorporar para que alternando follajes interesantes con plantas de flor con diferentes etapas de floración y diferentes portes, se puedan crear composiciones agradables a la vista, con un pequeño arbolillo en el centro y el resto al rededor, es importante tener en cuenta que especies tenemos en nuestra zona climática, y a ser posible utilizaremos plantas autóctonas del lugar combinadas con nuevas incorporaciones, así conseguiremos un aspecto natural y bonito todo el año.


 



  No hay reglas para ubicar un punto focal, pero la intuición nos dice que en un cruce de recorridos, al final o al principio de un sendero, en un cambio de nivel o un rincón apartado, entre un sendero y el porche, es importante que estas vistas no solo sean desde el exterior sino que también las tenemos que disfrutar desde el interior de la casa, ya sea desde una ventana, o desde el porche, se trata de crear una armonía, de hecho en los jardines chinos y en los jardines japoneses se caracterizan por cuidar los detalles y se aplica, el feng shui que son unas pautas que están basadas en el equilibrio y la armonía.


 



  Pero no hay que ponerse sesudos, con filosofía oriental o sin ella hay que ser expontaneo y natural, y al pasear por el jardín fijándonos en las vistas, en los rincones, o en las perspectivas, la ubicación de los puntos focales surgirán de una forma natural y armoniosa, nos pondremos en sintonía con nuestro entorno y con el medio ambiente para poder vivir en armonía y podremos disfrutar cada mañana con las vistas que nos invitarán a estar en conjunción con la naturaleza.



Ramón Gijón, delineante proyectista.

viernes, 20 de agosto de 2021

Los puntos focales.

Creación de un punto focal.




  En otros artículos ya he comentado como hay que abordar el diseño de un jardín, Ver art. La planificación. También en otros artículos de esta sección me he centrado en los elementos singulares que generalmente nos podemos encontrar en un jardín, como: pavimentos, senderos, escalones, muros, rocallas, zonas de sombra, estanques, fuentes y cascadas, cobertizos, o invernaderos entre otros, pero hay un elemento que se suele pasar por alto y también es muy importante, ciertamente, en el diseño de un jardín, añadir un punto focal en el jardín es un recurso muy utilizado y muy útil ya que nos dirije la mirada a ese punto de forma que nos resulte atractivo, aunque su función real sea camuflar una vista o un elemento desagradable o que nos delimite una zona determinada.

  Por lo tanto, la creación de un punto focal o varios en el jardín suele potenciar un rincón concreto, de forma que nos sorprenda, pero hay que tener cuidado de no abusar de este recurso, ya que el efecto se nos volverá en contra, creando espacios confusos y estresantes y por lo tanto perderemos la función principal para la que fueron diseñados, que no es otra que potenciar la mirada a un elemento de especial de interés.



  Pero que podemos usar como punto focal, que consiga cautivar la mirada hacia ese punto en concreto, o para potenciar una determinada perspectiva o una vista bonita, podemos usar un banco o unas sillas con una pequeña mesa de café, arropadas en una zona de sombra o semisombra y al abrigo de los vientos dominantes, de esta forma disfrutaremos de una zona relajante para la lectura o para la meditación, también podemos valernos de una isla de arbustos y plantas sin mas, de hecho es el recurso mas utilizado y nos dará unos resultados espectaculares.



  Otro recurso es una estatua o figura de jardín, teniendo cuidado con la proporción y estratégicamente puesta en una zona que nos delimite un sector o realce un rincón; Otro recurso es una fuente o un estanque, tendrá mucho protagonismo y le dará carácter al jardín, aparte del valor añadido de tener frescura y el murmullo agradable del agua; Otro punto focal es usar una planta singular o una agrupación de plantas que mediante sus formas y colores hagan que tu mirada se fije en ellas instintivamente, adoptando la forma de una isla en medio de una pradera de césped es un recurso muy vistoso y eficaz, aquí tenemos que tener en cuenta la combinación de plantas para mantener el interés todo el año.

 


  Por consiguiente, en el diseño tendremos que delimitar visualmente el jardín en secciones y los puntos focales actuarán como delimitadores de esos espacios, los puntos de vista los crearemos desde el exterior o desde el interior de la casa, tenemos que ser creativos y tienen que reflejar nuestra personalidad al jardín, de esta forma se mantendrá el interés en el jardín y este con los efectos adecuados parecerá mas grande.




Ramón Gijón, delineante proyectista.


jueves, 20 de mayo de 2021

Los invernaderos

El invernadero.



  Siempre tenemos en nuestra mente que un invernadero es caro, que necesitamos un gran espacio para ubicarlo, unas grandes dotes de construcción o que necesitamos un gran dominio de la jardinería para sacarle provecho, pero lo cierto es que es un elemento de jardín muy importante, y marca la diferencia si disponemos de él o no, ya que un invernadero nos vá a permitir la reproducción, el cultivo de plantones o el cuidado de hortalizas y plantas en cualquier época del año. En cuanto al precio, hoy en día, en las tiendas especializadas existen invernaderos en kit, que los podemos instalar nosotros mismos con un mínimo de herramientas y conocimientos y a un precio razonable. Podemos elegir entre una gran variedad de formas, tamaños y materiales, por lo que la ubicación en nuestro jardín o nuestro huerto no será un problema, es un elemento de jardín que se integra muy bien en el entorno, y como valor añadido, nos aportará grandes beneficios a nivel terapéutico.

  En el ámbito de la jardinería cubierta, tenemos mas opciones, ya que podemos optar por usar cajoneras frías, túneles y campanas, estas otras opciones también se adaptan a diferentes tamaños y precios y son mas versátiles en cuanto a la ubicación. Aunque en este artículo me centraré solo en los invernaderos. Cada uno de estos elementos tiene una función específica, pero no son excluyentes entre si, es decir, podemos disponer de ellas conjuntamente, de hecho es muy habitual usarlas así.

 


La estructura, en estas estructuras podemos distinguir entre las que no tienen calefacción y las que disponen de calefacción, o de otros elementos eléctricos como ventiladores, rociadores o camas calientes entre otros, por lo que necesitaremos de una acometida de agua y otra de corriente eléctrica, con el consiguiente aumento del gasto.

En las estructuras sin calefacción, tenemos invernaderos, cajoneras frías y las campanas.

En los invernaderos, podemos adelantar o alargar la estación de desarrollo de plantas resistentes o semirresistentes a las heladas.

En las cajoneras frías, podemos hacer lo mismo y además las podemos usar para atemperar plantas propagadas en invierno.

En las campanas, su uso se limita a la protección de plantas o cultivos “in situ”.

En las estructuras con calefacción, tenemos los invernaderos, de esta forma podemos ampliar la gama de plantas y cultivos, ya que se pueden incluir las plantas no resistentes a las heladas y con la mejora ambiental y su regulación, facilitamos la propagación de las plantas y se pueden tener plantas de interior o tropicales.

 

La ubicación, como norma general el invernadero se situará en un espacio despejado pero con alguna protección contra el viento, o en su defecto, crearemos nosotros una barrera cortavientos, del mismo modo, tenemos que procurar no exponerlo en el flujo de una corriente dominante de viento. En cuanto a la orientación, lo mas provechoso es situar el eje longitudinal de este a oeste, de este modo, obtendremos el máximo de iluminación, también tenemos que procurar que la instalación se mimetice en el entorno y no cree distorsiones, por lo que tendremos en cuenta la escala y la proporción, los arboles no tienen que proyectar demasiada sombra, pero si cierta protección, por lo tanto tendremos que emplear un poco de tiempo en ver que ubicación es la mejor, para ello, comprobaremos la orientación y las sombras proyectadas en invierno y en primavera de los arboles, construcciones vecinas o propias y los vientos dominantes.

 


La tipología, ya comenté al principio que disponemos de una gran variedad de formas, tamaños y materiales, en lo referente a formas, disponemos del tipo tradicional, con caras verticales y cubierta a dos aguas; tipo holandesa, igual que el tradicional pero con caras inclinadas; tipo tres cuartos, es una variante del tradicional pero adosado a una pared; tipo colgadizo, está adosado a la casa es como un porche cerrado y puede tener un diseño recto o curvilíneo; o el tipo mansarda, con caras y cubierta inclinadas y diseño curvilíneo, estos son los mas habituales. Pero no acaba la cosa aquí, también los podemos elegir en forma de cúpula, ofrecen una exposición solar óptima; de forma poligonal, a modo de cenador cerrado; el tipo alpino, una variante del tradicional mas apto para plantas no resistentes; los de conservación, con caras rectas y cubierta asimétrica e inclinada; también tenemos los minis, son de tipo colgadizo ideales para pequeños espacios y pocas plantas; y por último los politúneles, suele ser de grandes dimensiones y mas utilizados en huertos, este último grupo de invernaderos, salvo los minis, son mas costosos.



Los materiales, los tenemos con estructura de madera, de aluminio o de acero, son los mas habituales y a la hora de elegir uno tenemos que tener en cuenta una serie de cosas:

Los de madera, generalmente de cedro, secoya o pino, proporcionan un buen aislamiento, son robustos y elegantes y su coste y mantenimiento son altos.

Los de aluminio, proporcionan un buen aislamiento, son sólidos y elegantes con un coste aceptable y un mantenimiento mínimo.

Los de acero, que puede ser galvanizado o plastificado, proporcionan buen aislamiento, son los mas robustos, con un coste menor que los de madera o aluminio, pero con un mayor mantenimiento, ya que hay que pintarlos cada dos años.

En cuanto al cerramiento, tenemos el cristal o los materiales plásticos, ambas son buenas opciones pero hay que saber que:

El cristal, proporciona un buen aislamiento, no se decolora y se limpia fácilmente, con buena iluminación, pero son frágiles y precisan de mantenimiento, el coste es aceptable.

El plástico, generalmente se utilizan planchas acrílicas o de policarbonato, proporcionan un buen aislamiento, sobre todo el policarbonato, pero con el tiempo se suelen decolorar ligeramente lo que afecta a la iluminación, su coste también es aceptable.



Ramón Gijón, delineante proyectista.


miércoles, 24 de febrero de 2021

Los cobertizos.

Los cobertizos.


 El cobertizo es otro elemento de jardín muy habitual, es muy útil ya que en él podemos recoger la herramienta y los utensilios de jardinería, los juguetes de los críos o las bicicletas, incluso si es grande, podemos tener un banco de trabajo para hacer un poco de bricolaje. Si optamos por tener uno en nuestro jardín, podemos elegir diferentes diseños de cobertizos, el clásico a dos aguas, con la cubierta a un agua o con la cubierta plana, así como se puede construir uno mismo el cobertizo o comprarlo en kit, en la tienda de bricolaje a un precio medianamente razonable. 

 


  A modo de orientación, en los diseños de una sola caída de aguas, la puerta y la ventana conviene tenerla en la parte mas alta y el banco de trabajo lo deberíamos tener allí, mientras que el almacenaje debería estar en la parte de menos altura.

  En cuanto a los materiales también disponemos de variedad, ya que los podemos elegir de madera, metálicos, resina o de obra, todo dependerá del dinero que pensemos invertir y del tiempo de mantenimiento que queramos emplear.

 


  Los de madera, puede ser cedro o de maderas blandas, mas económicas, al igual que los invernaderos es el material mas empleado por mimetizarse con el entorno, sobre todo cuando la madera envejece, dando un resultado estético muy agradable. En cuanto a las maderas blandas, siempre que sean tratadas a presión y tenemos que tener en cuenta el mantenimiento, ya que tendremos que darle un buen protector anualmente si queremos que nos dure mucho tiempo, también es conveniente usar algún tipo de revestimiento aislante en el interior para resguardar mejor las herramientas.

  Los metálicos, de aluminio o acero son muy duraderos, sobre todo si tienen tratamiento anti corrosión, el acabado suele ser verde pero hay otros colores para elegir, son generalmente de dimensiones mas pequeñas que los de madera y hay modelos que se adosan a la pared, suelen tener una puerta corredera y ventana con vidrio acrílico, su mantenimiento es mínimo y son ideales para pequeña herramienta y material de jardín.

  Los de resina, son muy duraderos, la gama de colores del acabado es grande, al igual que los metálicos son de dimensiones mas pequeñas que los de madera y hay modelos que se adosan a la pared, suelen tener una puerta corredera y ventana con vidrio acrílico, su mantenimiento es inexistente, su montaje es muy fácil y son ideales para pequeña herramienta y material de jardín.

  Los de albañilería, son los mas robustos y duraderos, pero estéticamente son los menos agradables, generalmente de cubierta plana o con una caída de aguas, por lo tanto, lo mejor es adosarlos a la casa principal junto al porche, pueden ser de materiales prefabricados y los acabados pueden ser de hormigón visto, o paramentos enfoscados y pintados, siempre precisan de un basamento bien cimentado.

 

  El anclaje al suelo de este tipo de construcciones también es muy variado ya que podemos optar por diferentes soluciones en función del tamaño, del material, del clima o del propio suelo, en general los de madera y los metálicos necesitan estar aislados del suelo para evitar humedades, los de resina pueden ir sobre una solera de hormigón de unos 8 o 10 cm.

  De modo que podemos optar por una solera de hormigón sobre el suelo nivelado, por bloques o ladrillos perimetrales cimentados, también podemos optar por pilotes cimentados que pueden ser de hormigón o prefabricados regulables, previamente habrá que haber previsto la red de saneamiento si procediera.




Ramón Gijón, delineante proyectista.



miércoles, 18 de noviembre de 2020

Fuentes y cascadas.

Fuentes y cascadas en un jardín.



 Ya se ha visto en otros artículos publicados, la importancia de la presencia del agua en los jardines, aunque se trate de jardines pequeños, este elemento cumple una función ornamental y también una función práctica, aportando frescura y un sonido relajante, (Ver art. Los estanques), además como ya se ha expuesto, desde muy antiguo es un elemento que siempre ha estado presente en el diseño de jardines (Ver art. Los jardines en el antiguo Egipto).

 

 Por lo tanto, instalar una cascada o una fuente en el jardín o incluso en una terraza, puede ser algo realmente relajante y decorativo y sin duda, aportará una nota de frescor en la época estival, aunque de entrada, puede parecer una tarea hercúlea, no es tan fiero el león como lo pintan, es decir siempre podemos contratar los servicios de un profesional para que nos instale una, pero también podemos utilizar alternativas caseras, y con pocos materiales y herramientas, paciencia y un poco de habilidad bricolagera, podemos acometer la construcción de una cascada o una fuente.



 Podemos elegir entre una infinidad de modelos y estilos, prefabricados o no, con elementos caseros, o con una combinación de ambos, el primer paso será elegir una ubicación adecuada y un tamaño acorde con las dimensiones de nuestro jardín o terraza, pero con una pequeña bomba de agua para fuente o cascada y algunos revestimientos flexibles se pueden obtener unos resultados espectaculares, en cuanto a materiales tendremos que acopiar piedras vistosas de diversos tamaños, grava de rio, manguera, sumidero, bomba de agua y un revestimiento impermeable para el vaso, aunque pueden ser prefabricados de material plástico o realizarlos con hormigón.

 


a.- La ubicación, el primer paso será elegir una buena ubicación, tendremos en cuenta los vientos dominantes, que tenga una buena perspectiva y una proporcionalidad de tamaño y siempre buscar un punto algo mas elevado que el resto de la parcela.

b.- El diseño, podemos elegir un diseño formal, informal o naturalizado, esto dependerá del tamaño y de la proporción antes mencionados, también podemos incorporar elementos que creen interés como una rueda de molino, vasos cerámicos o piletas de piedra, etc.

c.- La construcción, tendremos que tener en cuenta que sea un punto algo elevado y que esté cerca de una toma eléctrica, después tendremos que mover algo de tierra para formar las mesetas que formarán el vaso del estanque, teniendo en cuenta las conducciones existentes y en cuanto al revestimiento podemos optar por el polietileno, por la goma, por el PVC, por la fibra de vidrio, o hacer el vaso de hormigón, por lo tanto tenemos una amplia gama donde elegir.

 


  Durante la excavación y movimientos de tierras instalaremos la bomba de agua, conectada a la toma eléctrica en la parte superior, la conducción hasta el sumidero en la parte baja, el resto es cuestión de paciencia, colocaremos las piedras, la grava, las plantas (Ver el art. Las plantas acuáticas) y opcionalmente si las cubetas son grandes y con la profundidad adecuada, también se pueden incorporar los peces.



Ramón Gijón, delineante proyectista.


domingo, 17 de mayo de 2020

Los estanques

Los estanques.

 El agua en los jardines es un elemento que ha estado siempre presente y desde muy antiguo, ya que los Egipcios ya incorporaban láminas de agua y albercas en sus jardines, (Ver art. Los jardines en el antiguo Egipto) a lo largo del tiempo esta incorporación siempre ha estado motivada por la necesidad de almacenar, regular y regar, pero también ha estado motivada por la estética, la frescura, y las sensaciones que trasmiten, por lo que la presencia de estanques, albercas, regueros, saltos de agua o fuentes en los jardines pueden llegar a ser unos elementos con gran protagonismo y muy sugerentes.


  El agua en un jardín aporta vida, sonido y frescura, y la podemos incorporar a nuestro jardín sin tener que hacer un gran desembolso, ya que en jardines pequeños podemos optar por maceteros cerámicos o metálicos sellados a los que podemos incorporar un pequeño surtidor que nos aportará un leve murmullo, otra opción es un humilde bebedero de pájaros, que arropado por una pequeña isla de plantas da muy buen resultado, en los jardines mas grandes con la planificación adecuada, podemos optar por láminas de agua, estanques naturalizados, arropándolos con plantas acuáticas, (Ver art. Plantas acuáticas) también les podemos incorporar pequeños juegos de agua.


  En el caso de los huertos, si en la parte mas alta del terreno tenemos la suerte de disponer de una alberca, aparte de ser un elemento de gran valor histórico, de hecho, en muchos municipios están protegidas, las antiguas suelen tener un pozo o una noria de donde se extraía o se extrae el agua, es un elemento de gran valor estético y práctico, ya que podemos regar por gravedad con su agua. Si no disponemos de una, una buena opción es incorporar una nueva, podemos aprovechar el agua de lluvia, por lo que vale la pena ya que un sistema sostenible y ecológico de riego.


  A la hora de realizar un estanque o una alberca, aparte de elegir el emplazamiento adecuado, hay que ser cuidadoso en la estanqueidad del vaso, sobre todo si el agua va ha estar en movimiento. En ambos casos el proceso siempre será el mismo, se excava con la forma y profundidad deseadas, evitando piedrecillas o raíces, se echa una capa de mortero con una relación 1:6, de unos 3 cms. de grosor, seguidamente colocamos el recubrimiento, que puede ser de butilo, pvc, o pvc reforzado, estos productos se venden en rollo por lo que nos cortarán la medida precisa, teniendo en cuenta las dimensiones, hay que añadir 50 cms. mas en todo el perímetro, sobre el recubrimiento verteremos otra capa de mortero de 2 o 3 cms. por último podemos pintar el vaso con una pintura hidrófuga, y colocar las piedras y la decoración de los bordes.


  También disponemos de otras opciones como usar elementos prefabricados de plástico o de fibra de vidrio, o usar hormigón armado para la realización del vaso. También hay que pensar en la elección de la bomba eléctrica, si vamos a poner en circulación el agua o si queremos un pequeño surtidor, y la ubicación de una toma eléctrica con toma de tierra para que funcione la bomba, que necesariamente debe de estar cerca del estanque.



Ramón Gijón, delineante proyectista.

miércoles, 18 de marzo de 2020

Pérgolas y arcos.

Pérgolas y arcos.

  Las sombras en el jardín nos la proporcionan los elementos vegetales como los árboles, propios o del vecino, o los arbustos grandes, pero hay otros elementos no vegetales que también nos proporcionan sombra y frescura en los meses de estío, como las pérgolas, los arcos, los cenadores, tambien nos pueden proporcionar sombra las tapias del jardín o la propia casa. Son unos elementos que generalmente son de madera, aunque pueden ser metálicos, pero en cualquier caso, proporcionan al jardín un ambiente romántico y acogedor y estéticamente son un recurso muy potente, por eso siempre se han utilizado en casi todos los estilos de jardín desde muy antíguo. Por lo tanto, si disponemos en nuestro jardín de algún elemento de este tipo conviene restaurarlo y mantenerlo.

  Hay que tener en cuenta que la madera es un elemento vivo, sensible a los cambios de temperatura, al sol, o al agua, sobre todo en climas continentales o marítimos, por lo tanto estamos hablando de unos elementos que al estar expuestos, precisan un mantenimiento regular aproximadamente cada cinco años a los que habrá que aplicar un tratamiento protector. Por otra parte, con los materiales disponibles hoy en dia, el mantenimiento es muy sencillo consitirá en realizar una limpieza a fondo de toda la superficie para eliminar polvo y suciedad y seguidamente aplicar el tratamiento protector y esperar a que seque, en las maderas denominadas blancas, es decir, madera de pino o abeto laminado, son las mas habituales y son ligeras, resistentes a la deformación y a la intemperie, siendo el protector que se recomienda el lasur. 

 
  Lo más importante es realizar el mantenimiento con tiempo seco y soleado y asegurarnos de que la madera está seca antes de aplicar cualquier producto. Aun con el mantenimiento adecuado, con el paso del tiempo el tono de la madera cambia ligeramente y se va oscureciendo, es el proceso natural, consecuencia de la exposición al aire, el sol o la lluvia, pero este envejecimiento le aportará un aspecto que la hará aún más atractiva y acogedora, siendo un buen recurso estético en nuestro jardín.

 
  Si los elementos que tenemos son metálicos, estos pueden ser de acero o aluminio, son resistentes a la intemperie y a las inclemencias del tiempo (lluvia, rayos ultravioleta (UV) del sol, o humedad). El mantenimiento de los elementos metálicos es muy sencillo, hay que limpiarlos con un paño húmedo en agua y jabón neutro, en caso de tener levantada o deteriorada la pintura, se puede pintar con una pintura antióxido. Hay que tener en cuenta que esta tarea hay que realizarla con buen tiempo y con unas temperaturas suaves.


  En el caso de querer incorporar una pérgola o un arco de madera en nuestro jardín, tenemos una infinidad de modelos y estilos donde elegir en el centro de bricolage, el montaje es muy sencillo y consiste en atornillar unas fijaciones metálicas en el suelo que reciben unos postes de 10x10 cms. el resto de piezas vienen ya manofacturadas con sus herrajes y su tornillería, así que siguiendo los pasos del manual y teniendo paciencia conseguiremos una hermosa pérgola en nuestro jardín, además si la arropamos con una parra de moscatel, tendremos sombra en verano y luz en invierno, otras opciones pueden ser una parra virgen, una glicina, una buganvilla o una hiedra. En cuanto se encuentren bien implantadas podremos gozar de su frescor y sus aromas.



Ramón Gijón, delineante proyectista.



martes, 14 de enero de 2020

Las rocallas.

La rocalla.

 Es un elemento que suele estar en nuestros jardines, si tenemos suficiente espacio y una orientación adecuada, es un atractivo recurso que nos aportará un buen encuadre en nuestro jardín. La rocalla, “rocaille” en Francés, se caracteriza en general por un terreno con un buen drenaje, y la presencia de grandes piedras formando desniveles, con gravas y piedras más pequeñas formando un pequeño roquedal, suele tener una pendiente no muy pronunciada y una orientación sur o suroeste, podemos tenerla de forma natural o crearla artificialmente nosotros. Una vez realizada, y pasados unos meses las plantas y arbustos ya se habrán acomodado, y el resultado dependiendo del clima y las especies será espectacular.

  Fue un recurso muy utilizado en los jardines Barrocos Franceses, hoy en día es muy utilizado dada su versatilidad, ya que nos permite adaptarlo a muchos tipos de estilos, alpino, rústico con aromáticas, con coníferas o con xerófitas y es que podemos utilizar mucha variedad de especies, a modo de ejemplo, se pueden combinar en perfecta armonía con la rocalla, ya que se adaptan muy bien a ella, plantas y arbustos como el tomillo, el romero, los tulipanes, las clavelinas, el brezo, el rododendro, o coníferas enanas, entre otras tantas especies. (ver art. Las plantas aromáticas)

 
  El mantenimiento de una rocalla es sencillo, ya que las plantas rastreras o de porte bajo se encargarán de que no haya competencia, por lo que nos ahorrarán mucho trabajo, las plantas mas grandes y los arbustos situados en la parte alta del roquero aportarán algo de protección en invierno contra el viento y el frío, habrá que cuidar en las juntas el afloramiento de las hierbas no deseadas, pequeñas escardas en primavera y poco mas, además, tenemos que tener en cuenta que la rocalla es un espacio sostenible, ya que mayoritariamente las especies son autóctonas de la zona y xerófitas. (ver art. Jardinería sostenible)

 
 Si no disponemos de una rocalla natural y nos hace ilusión tener una, la podemos crear nosotros, su construcción es laboriosa pero no es complicada. Lo primero será replantear en el terreno su situación, forma y orientación, teniendo en cuenta que los árboles no estén cerca, un truco de los jardineros es hacer una especie de maqueta con piedras pequeñas al lado del emplazamiento. Un buen momento para comenzar esta tarea es en el otoño, de esta forma, la tierra y las piedras estarán asentadas en la primavera y podremos comenzar la plantación. Añadir que si realmente estamos inspirados, la rocalla se puede complementar con un pequeño estanque adosado con el agua fluyendo desde una pequeña oquedad de la rocalla como podemos ver abajo.

 
  El tipo de rocas tiene que ser la que se dé en el entorno, esto es importante, ya que el resultado estará mas naturalizado, hay que tener en cuenta que si usamos rocas planas y alargadas como la pizarra tendremos una rocalla poco alta, mientras que si usamos rocas graníticas de tipo cuadrado obtendremos una rocalla de mas altura, en cualquier caso siempre las colocaremos con los estratos en la misma dirección y siempre que predomine la horizontalidad, otro detalle importante, siempre habrá que desechar la piedra blanda, ya que las raíces y las heladas acabarán rompiéndolas.


Ramón Gijón, delineante proyectista.