El
invernadero.
Siempre
tenemos en nuestra mente que un invernadero es caro, que necesitamos
un gran espacio para ubicarlo, unas grandes dotes de construcción o
que necesitamos un gran dominio de la jardinería para sacarle
provecho, pero lo cierto es que es un elemento de jardín muy
importante, y marca la diferencia si disponemos de él o no, ya que
un invernadero nos vá a permitir la reproducción, el cultivo de
plantones o el cuidado de hortalizas y plantas en cualquier época
del año. En cuanto al precio, hoy en día, en las tiendas
especializadas existen invernaderos en kit, que los podemos instalar
nosotros mismos con un mínimo de herramientas y conocimientos y a un
precio razonable. Podemos elegir entre una gran variedad de formas,
tamaños y materiales, por lo que la ubicación en nuestro jardín o
nuestro huerto no será un problema, es un elemento de jardín que se
integra muy bien en el entorno, y como valor añadido, nos aportará
grandes beneficios a nivel terapéutico.
En
el ámbito de la jardinería cubierta, tenemos mas opciones, ya que
podemos optar por usar cajoneras frías, túneles y campanas, estas
otras opciones también se adaptan a diferentes tamaños y precios y
son mas versátiles en cuanto a la ubicación. Aunque en este
artículo me centraré solo en los invernaderos. Cada uno de estos
elementos tiene una función específica, pero no son excluyentes
entre si, es decir, podemos disponer de ellas conjuntamente, de hecho
es muy habitual usarlas así.
La
estructura, en estas estructuras podemos distinguir entre
las que no tienen calefacción y las que disponen de calefacción, o
de otros elementos eléctricos como ventiladores, rociadores o camas
calientes entre otros, por lo que necesitaremos de una acometida de
agua y otra de corriente eléctrica, con el consiguiente aumento del
gasto.
En
las estructuras sin calefacción, tenemos invernaderos, cajoneras
frías y las campanas.
En
los invernaderos, podemos adelantar o alargar la estación de
desarrollo de plantas resistentes o semirresistentes a las heladas.
En
las cajoneras frías, podemos hacer lo mismo y además las podemos
usar para atemperar plantas propagadas en invierno.
En
las campanas, su uso se limita a la protección de plantas o cultivos
“in situ”.
En
las estructuras con calefacción, tenemos los invernaderos, de
esta forma podemos ampliar la gama de plantas y cultivos, ya que se
pueden incluir las plantas no resistentes a las heladas y con la
mejora ambiental y su regulación, facilitamos la propagación de las
plantas y se pueden tener plantas de interior o tropicales.

La
ubicación, como norma general el invernadero se situará en un
espacio despejado pero con alguna protección contra el viento, o en
su defecto, crearemos nosotros una barrera cortavientos, del mismo
modo, tenemos que procurar no exponerlo en el flujo de una corriente
dominante de viento. En cuanto a la orientación, lo mas provechoso
es situar el eje longitudinal de este a oeste, de este modo,
obtendremos el máximo de iluminación, también tenemos que procurar
que la instalación se mimetice en el entorno y no cree distorsiones,
por lo que tendremos en cuenta la escala y la proporción, los
arboles no tienen que proyectar demasiada sombra, pero si cierta
protección, por lo tanto tendremos que emplear un poco de tiempo en
ver que ubicación es la mejor, para ello, comprobaremos la
orientación y las sombras proyectadas en invierno y en primavera de
los arboles, construcciones vecinas o propias y los vientos
dominantes.

La
tipología, ya
comenté al principio que disponemos de una gran variedad de formas,
tamaños y materiales, en lo referente a formas, disponemos del tipo
tradicional, con caras verticales y cubierta a dos aguas; tipo
holandesa, igual que el tradicional pero con caras inclinadas; tipo
tres cuartos, es una variante del tradicional pero adosado a una
pared; tipo colgadizo, está adosado a la casa es como un porche
cerrado y puede tener un diseño recto o curvilíneo; o el tipo
mansarda, con caras y cubierta inclinadas y diseño curvilíneo,
estos son los mas habituales. Pero no acaba la cosa aquí, también
los podemos elegir en forma de cúpula, ofrecen una exposición solar
óptima; de forma poligonal, a modo de cenador cerrado; el tipo
alpino, una variante del tradicional mas apto para plantas no
resistentes; los de conservación, con caras rectas y cubierta
asimétrica e inclinada; también tenemos los minis, son de tipo
colgadizo ideales para pequeños espacios y pocas plantas; y por
último los politúneles, suele ser de grandes dimensiones y mas
utilizados en huertos, este último grupo de invernaderos, salvo los
minis, son mas costosos.

Los
materiales, los
tenemos con estructura de
madera, de aluminio o de acero, son los mas habituales y a la hora de
elegir uno tenemos que tener en cuenta una serie de cosas:
Los
de madera, generalmente de cedro, secoya
o pino, proporcionan un buen aislamiento, son robustos y elegantes y
su coste y mantenimiento son altos.
Los
de aluminio, proporcionan un buen aislamiento, son sólidos y
elegantes con un coste aceptable y un mantenimiento mínimo.
Los
de acero, que puede ser galvanizado o plastificado, proporcionan buen
aislamiento, son los mas robustos, con un coste menor que los de
madera o aluminio, pero con un mayor mantenimiento, ya que hay que
pintarlos cada dos años.
En
cuanto al cerramiento, tenemos el cristal o los materiales plásticos,
ambas son buenas opciones pero hay que saber que:
El
cristal, proporciona un buen aislamiento, no se decolora y se limpia
fácilmente, con buena
iluminación, pero son
frágiles y precisan de mantenimiento, el coste es aceptable.
El
plástico, generalmente se
utilizan planchas acrílicas o de policarbonato, proporcionan un buen
aislamiento, sobre todo el
policarbonato, pero con el
tiempo se suelen decolorar ligeramente lo que afecta a la
iluminación, su coste también es aceptable.
Ramón
Gijón, delineante proyectista.