4.- El plantado de las plantas.

Ya en la zona de ubicación, haremos un pequeño replanteo “in situ” y siempre teniendo presente las dimensiones que tendrá la planta en su estado adulto, y esto vale tanto para la parte aérea como para la parte subterránea, aunque se trate de una plantación densa, tenemos que imitar a la naturaleza y dejar espacio suficiente entre los ejemplares.


Cuando se trata de árboles o de arbustos grandes, es habitual que muchos necesiten de una protección contra el viento durante sus primeros años de desarrollo, para lo que utilizaremos una estaca de unas dimensiones y una resistencia acorde al árbol o arbusto plantado, a la que habrá que añadir una cincha para sujetar el tronco del árbol o arbusto a la estaca o estacas, la cincha deberá ser de un material que no dañe el tronco de la planta y deberá soltarse o aflojarse de forma gradual a medida que el tronco ensancha.
En
el caso de árboles jóvenes que necesiten protección contra
animales en los primeros años, se anclará una red en la estaca y se
extenderá rodeando el tronco del ateniendo varias opciones o
técnicas de colocación, es decir, podemos optar por:
a.-Colocar
una estaca por el lado hacia el que sopla el viento en posición
paralela al tronco, esto
sería una estaca
paralela.
b.-Colocar
una doble
estaca para sujetar el árbol por dos lados, sería
una doble
estaca.
c.-Colocar
una estaca formando ángulo de 45º con el tronco, sería
una estaca
en ángulo.
También es frecuente, sobre todo en el caso de árboles jóvenes,
que necesiten protección contra animales como los conejos en los
primeros años, en cuyo caso, se incorporará en el hoyo una estaca
que al finalizar la plantación, permita anclar una red alrededor del
tronco del árbol, la misma estaca utilizada para dar sujeción al
árbol frente al viento puede servir para anclar una red de
protección para los animales.
Cuando se trata de plantas trepadoras, éstas necesitan un soporte
temporal para ser guiadas hasta la pared, valla o soporte definitivo,
a tal efecto, como soporte temporal se pueden utilizar cañas de
bambú clavadas en la tierra a modo de abanico y apoyadas contra la
pared o valla; Aquí la sujeción se realiza separando los tallos
principales y atando cada uno a una caña haciendo un nudo amplio y
suelto justo por encima del nudo de la caña para evitar que la
cuerda se deslice hacia abajo.
En el caso de las herbáceas
o plantas hortícolas, la
solución es muy similar, algunas plantas herbáceas se
desarrollan en altura pero no generan tallos resistentes resultando
muy frágiles ante el viento, por lo que puede ser recomendable
clavar en el suelo cañas de bambú u otros tallos leñosos finos que
puedan servir de soporte a sus frágiles tallos, estos soportes se
pueden colocar en paralelo al tallo de la planta o en otros casos,
como por ejemplo, las matas de judías o las tomateras, se puede
crear una estructura sólida compuesta por dos cañas clavadas en la
tierra y cruzadas entre sí en forma de “X” y unidas en el medio
con una tercera caña, en este caso horizontal; el sistema de
sujeción es idéntico al de las trepadoras.

Por
último y no menos importante, si se quiere mantener mejor la humedad
de las raíces hay que regar las nuevas plantas de forma generosa y
también es conveniente acolchar el suelo con paja, corteza o
materiales similares.
Ramón
Gijón, delineante proyectista.
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