miércoles, 10 de enero de 2018

Morfología de las plantas, (I).

Morfología de las plantas, raíces, tallos y hojas.

 Una planta es un ser vivo perteneciente al reino vegetal, como todo ser vivo, su finalidad es crecer y multiplicarse para poder perpetuar su especie, los vegetales carecen de movilidad, por lo que su subsistencia depende de la adquisición de elementos minerales disueltos en agua del suelo donde se asienta, así como de oxígeno, (O2) y bióxido de carbono, (CO2) que mediante la fotosíntesis y la respiración transforma mediante un complejo proceso en nutrientes asimilables.
Por lo tanto, su ciclo vital se resume a nivel fisiológico en, germinación, crecimiento, floración, fructificación y multiplicación, y para conseguir todos estos objetivos, todas las plantas a nivel morfológico están formadas por raíces, tallo o tronco, hojas, flores, frutos y semillas.

 A nivel morfológico, la planta es capaz de adaptar y modificar sus órganos al medio en que vive y de esta manera poder conseguir su pleno desarrollo, brevemente la descripción de sus órganos es:
 
  La raíz, es la forma de sujetarse al suelo, pero no siempre es así, en algunas especies las raíces pueden desarrollarse en el agua, (acuáticas) o en el aire, (aéreas); las raíces pueden ser primarias, secundarias o adventicias, forman el sistema radicular, que es una estructura subterránea formada por una raíz principal y numerosas raíces secundarias, en algunas especies de plantas, las raíces han desarrollado formas especiales de mayor volumen, como tubérculos, bulbos, rizomas y cormos, (tuberosas) que sirven como reservas de nutrientes al almacenar la savia elaborada que le sobra a la planta. La función del sistema radicular es la de absorber las sales minerales disueltas en el agua a través de sus pelos absorbentes y esta savia bruta transportarla desde las raíces hacia el tallo.




  El tallo, generalmente es aéreo pero puede ser acuático o subterráneo, atendiendo a su consistencia, puede ser herbáceo, semi herbáceo o leñoso, por lo general constituye el armazón aéreo de la planta y generalmente está formado por un tallo principal o tronco y las ramas o tallos secundarios, así como por yemas, nudos, hojas y frutos, podemos distinguir tres partes diferenciadas, los nudos, los entrenudos y el ápice vegetativo; En el interior del tallo, se encuentran, la médula, el cambium vascular y los vasos conductores, el xilema y el floema. Su función es sostener a la planta y salvaguardar a los otros elementos vitales de ésta fuera del alcance de los depredadores, así como llevar la savia bruta hasta las hojas (xilema) y la savia elaborada hasta los frutos o en su caso, a los órganos de reserva (floema), esta savia es la que utiliza la planta para alimentarse o para almacenarla en los órganos de reserva, y así poder utilizarla posteriormente en las semillas o en los frutos.


 
  La hoja, su origen está en las yemas o tejidos meristemáticos de los nudos del tallo (axila), se puede definir como un órgano de nutrición especializado, en la hoja podemos distinguir, la epidermis o cutícula (transpiración), es una capa de protección incolora que cubre la hoja por ambas caras, el haz, el envés, el limbo, los nervios, el peciolo con su estipula, la vaina con su lígula y los estomas, que son células formadas por pequeños poros que se abren al recibir luz, expulsando agua en forma de vapor, y se cierran en la oscuridad, los estomas están rodeados por células de protección que se encargan de regular el tamaño de apertura del poro, equilibrando la pérdida de agua de la planta; Su función es vital para la supervivencia de la planta, ya que son los órganos encargados de la respiración, la fotosíntesis y la transpiración.
 
La respiración, las plantas al igual que el resto de seres vivos, necesitan respirar y lo hacen captando oxígeno, (O2) a través del aire y expulsando dióxido de carbono, (CO2), las hojas de las plantas respiran de día y de noche.

La fotosíntesis, las hojas funcionan como fábricas de alimento de las plantas al transformar la savia bruta en savia elaborada gracias a la fotosíntesis, esto tiene lugar en las hojas de la planta durante el día, absorbiendo dióxido de carbono, (CO2) que junto a la luz y al agua, (H2O) se transforma en hidratos de carbono, (CH2O) y en oxígeno (O2), los hidratos de carbono sirven de alimento para la planta y el oxígeno es liberado a la atmósfera.

La transpiración o evapotranspiración, es el proceso por el cual la planta expulsa en forma de vapor, el agua que no utiliza durante la fotosíntesis, la transpiración se produce a través de los estomas de las hojas y provoca un enfriamiento de la planta, que en invierno puede provocar heladas por evaporación.

  Pero en realidad, el proceso de transpiración es aún más complejo e importante para la planta, ya que el propio proceso de transpiración genera una presión muy fuerte que permite que el agua ascienda y descienda de las raíces a las hojas y de las hojas a las raíces, además de facilitar la absorción del agua del suelo por parte de las raíces.

  Por otra parte, la transpiración puede causar problemas en climas cálidos y secos donde la planta puede llegar a perder demasiada agua a través de los estomas de sus hojas, por ello las plantas resistentes a la sequía han desarrollado hojas especiales que reducen la transpiración, desarrollando hojas pequeñas, hojas enrolladas, hojas con forma de púa o espina, hojas con estomas protegidos del sol al ubicarse en el envés de la hoja etc.

  En cuanto a su forma, pueden ser simples o compuestas y atendiendo a sus bordes, podemos clasificarlas como, enteras, onduladas, aserradas, partidas etc.


Ramón Gijón, delineante proyectista.

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