viernes, 25 de mayo de 2018

Fisiología de las plantas, (III)

La fisiología de las plantas, la reproducción.

  La reproducción, es un proceso biológico por el se perpetua una especie, es un proceso común a todos los seres vivos, pero en el reino vegetal existen dos tipos de reproducción, la asexual o vegetativa, (la reproducción vegetativa_09/2017), y la sexual o generativa que es la que voy a desarrollar, las plantas disponen de unos medios para ello, que en una secuencia cronológica serían, la floración, la polinización, la fecundación, la fructificación y por último la diseminación de las semillas.

  La floración, cuando la planta ha alcanzado nivel de madurez adecuado, hay células meristemáticas que se transformarán en hojas modificadas en forma de flor, por lo tanto, es el proceso por el cual las plantas florecen y mantienen abiertas sus flores, siempre con un único fin, para que se lleve a cabo la polinización, proceso necesario para producir semillas y, por lo tanto, continuar con la especie, podemos recordar la formación de las flores en ().


  La polinización, es el proceso en el que tiene lugar una transferencia del polen desde los estambres al pistilo, el polen se transfiere principalmente a través del viento, de los insectos, pero también se puede transferir a través del agua o de animales vertebrados, la polinización puede ocurrir tanto dentro de la misma flor, como entre varias flores, sean o no de la misma planta, dependiendo del tipo de planta, (monoica, dioica o hermafrodita), si esto conduce a una fertilización dependerá de la compatibilidad del polen y de las propiedades específicas de las especies de plantas.

  La fecundación, como ya sabemos, se produce cuando las cargas genéticas masculinas y femeninas se unen en el óvulo para posteriormente desarrollarse el ovario, dando lugar al fruto y el óvulo dando lugar a la semilla, en la mayoría de los casos la fecundación la produce el polen de la propia flor, o en su caso de la misma planta, (planta autogama), en caso contrario serían plantas autoestériles.

  La fructificación, Una vez el óvulo ha sido fecundado, la flor ya no tiene ninguna utilidad, es mas, es un gasto energético inútil para la planta, por lo que la planta la marchitará y caerá, desde ese momento el ovario se desarrollará y comenzará a ganar en tamaño, en el interior, los óvulos fecundados serán las futuras semillas, paralelamente las semillas van almacenando gran cantidad de sustancias de reserva, ya que que las necesitará el futuro embrión para poder ser viable en el momento de la germinación, también prepara la testa de la semilla para cuando no tenga la protección del fruto.

  La diseminación de la semilla, esta es la última etapa, o la primera, según se mire, es el fin último de la planta, poder diseminar las semillas para colonizar el suelo y mantener su espacio vital, de esta manera se mantendrá su especie, para conseguir este objetivo, de nuevo la naturaleza nos vuelve a sorprender y se vale de muchos mecanismos de transporte, como pueden ser:

Los animales, (Zoocoria), es la dispersión de los frutos a través de los animales, la dispersión se puede realizar por la ingestión del fruto, las semillas pasan por el tubo digestivo sin degradarse y quedan preparadas para la germinación, en otros casos, los frutos se adhieren al pelo o plumas por ganchos que presentan, siendo transportadas sobre el cuerpo a gran distancia.

La propia planta, (Autocoria) o auto dispersión, se produce cuando el interior del fruto, al madurar, ejerce presión sobre la envuelta, de tal forma que llega a estallar, dispersando las semillas a cierta distancia.

A través del agua, (Hidrocoria) es la dispersión de los frutos a través del agua, para ello es necesario que los frutos y semillas puedan flotar, un ejemplo sería el fruto del cocotero.

El viento, (Anemocoria) es la dispersión de los frutos a través del viento, para lo que se valen de increíbles diseños con los que pueden planear y ser arrastradas a grandes distancias, para ello las semillas y los frutos deben ser ligeros y presentar estructuras que faciliten el vuelo. Un ejemplo lo tenemos en el fruto del diente de león.

  La germinación, para que una semilla pueda prosperar, necesitará de cuatro elementos imprescindibles, luz, agua, oxígeno y una temperatura adecuada, pero aquí no termina la capacidad de las plantas para adaptarse al medio y la naturaleza se vale de unos mecanismos adicionales para asegurarse que las semillas vayan a poder germinar, por lo que voy a describir algunos de estos mecanismos.

El que la mayoría de las semillas germinen en la primavera no es una casualidad, ya que si no tiene una temperatura adecuada ésta no prosperará, esta es la razón de que no prosperan en invierno, (bajas temperaturas) ni en verano, (falta de humedad); Para conseguir esto y no fracasar en el intento la semilla se vale del fotoperiodo, de esta manera, cuando tiene las condiciones de temperatura y de humedad adecuadas y además coinciden con el alargamiento progresivo de la luz solar, la semilla sabrá que es primavera.

  Las semillas también se valen de letargos externos, o de letargos internos, como cubiertas duras o de inhibidores en las cubiertas, en el caso de las cubiertas duras, se irán deteriorando con el paso del tiempo hasta hacerse permeables al agua, y esto ocurrirá entre la fructificación y la siguiente primavera, que es cuando brotará; En el caso de los inhibidores, la semilla está recubierta de una substancia que suele ser de tipo hormonal o hidrófoga, que desaparecerá con lavado o con fricción mecánica, entonces brotará.

  En los letargos internos, la semilla para madurar necesita un periodo de calor seguido de un periodo frio, de esta manera, la semilla que se dispersa en verano, pasa por un periodo cálido y después por un periodo frio, por lo que germinará en la primavera siguiente.




Ramón Gijón, delineante proyectista.

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