jueves, 17 de mayo de 2018

El plantado de bulbos.

Mantenimiento del jardín, la plantación, (II).

5.- El plantado de bulbos.

  Para plantar bulbos y rizomatosas directamente en el exterior, como siempre habrá que prever el espacio entre los bulbos y la profundidad, por lo general se calculará la amplitud del hoyo manteniendo un espaciado entre cada bulbo de dos o tres veces su anchura, en cuanto a la profundidad del hoyo, en la mayoría de los casos se plantan a una profundidad de dos o tres veces su altura, aunque hay casos especiales a tener en cuenta, como por ejemplo con los tulipanes o las nerinas; En el caso de los tulipanes, tenemos que profundizar un poco más, y los plantaremos a una profundidad de tres o cuatro veces su altura; En el caso de las nerinas, tenemos que plantarlas de forma que la punta del bulbo esté al ras o en la superficie del suelo.

  También hay que tener en cuenta que en zonas de climas fríos, como regla general los bulbos se plantarán a más profundidad para protegerlos del frío y las heladas; Los bulbos que son más sensibles al frío, o a la humedad o a la falta de drenaje del suelo, se pueden plantar en maceta o semillero protegido, a la misma profundidad que si se plantan al exterior,y después que hayan brotado, podrán trasplantarse al exterior; Cuando se trate de un suelo arenoso o un suelo ligero, también se plantarán a más profundidad para protegerlos del frío, del calor o de la deshidratación.

  La forma de proceder, no tiene ninguna ciencia, es decir, cavaremos un agujero de las dimensiones y profundidad adecuadas, en función del tipo de suelo y de las bulbosas a plantar, se eliminaran las hierbas adventicias desde la raíz, se incorporará compost o mantillo al fondo del hoyo y previamente se pinchará con una horca para dejarlo suelto y aireado; Situaremos los bulbos teniendo siempre la precaución de que su yema de crecimiento esté hacia arriba, acto seguido rellenaremos el hoyo, respetando como siempre, la estructura original de la tierra a la hora de incorporarla nuevamente al hoyo y manteniendo la posición y colocación de los bulbos de forma correcta, por último, se compactará la tierra ligeramente con los dedos para eliminar el aire que pueda haber quedado, pero con mucho cuidado de no dañar las yemas de los bulbos.

  Como medida de protección, podemos añadir algo como acolchado contra el frío y también podemos colocar una malla ligera que impida que los pájaros u otros animales puedan dañar o desenterrar los bulbos, esta malla deberá retirarse en el momento que aparezcan los primeros brotes.


  El procedimiento descrito para los bulbos, también es válido para los cormos, como Crocus, Gladiolo, o Sternbergia entre otros; Para los tuberos, como Begonia, Caladium, o Sinningia; Para los tubérculos, como Agapanto, Alocasia, o Dalia entre otros; o para los rizomas, como Cala, Caña de las Indias, o Lirio (no todos) entre otros.




Ramón Gijón, delineante proyectista.

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