La
luna y los cultivos.
Desde
tiempos remotos se asegura que la luna tiene una influencia sobre los
procesos biológicos de animales y vegetales, detrás de esto, hay un
trasfondo mítico en el que el sol representa la masculinidad y la
luna representa la feminidad, y por lo tanto, representa la
fertilidad o la fecundidad de la tierra y de los seres vivos, su
ciclo regular es interpretado en todas las civilizaciones como el
ciclo eterno de la naturaleza y la renovación.
La
observación y la experiencia empírica de miles de años de
agricultores sentó las bases para conocer los momentos del día, del
mes y del año más propicios para las diferentes labores, qué hacer
y qué no hacer en la huerta, o en otras labores comunes del campo,
en función de las fases lunares de cada momento, por otra parte, es
evidente la influencia que tiene la luna en el elemento líquido en
general, como las mareas en los océanos, los ríos y las fuentes, y
también en el líquido amniótico y como no, también en la savia de
las plantas, que es el tema que voy ha comentar.
En
el campo científico, los científicos son bastante escépticos sobre
la influencia de la luna en los procesos biológicos en animales y en
plantas, ciertamente no hay pruebas científicas que demuestren que
hay una causa-efecto demostrable, pero tampoco se pueden pasar por
alto las observaciones sistemáticas y la experiencia a lo largo de
los tiempos, ya que desde que el hombre empezó a cultivar alimentos
se ha regido por las fases lunares para cultivar determinados
alimentos y realizar otras labores agrícolas como trasplantes,
podas, o cosechas.
Las fases lunares y la agricultura ecológica están muy ligadas, ya que la tendencia y el retorno a un comportamiento mas respetuoso con la naturaleza y el medio ambiente, hace que las observaciones milenarias y el llamado calendario lunar, se vayan teniendo en consideración cada vez más hoy en día. El ciclo lunar tiene una duración de 29,53 días y consta de cuatro fases lunares, luna nueva, cuarto creciente, luna llena y cuarto menguante, podemos diferenciar cada una de estas fases por la posición que tiene la luna entre la tierra y el sol.
Tras
la experiencia y la observación y a modo orientativo, estas serían
unas buenas prácticas a realizar a lo largo del ciclo lunar en el
huerto o el jardín.
La
luna nueva, se le
considera un
periodo de reposo y adaptación,
se puede aprovechar
para retirar las plantas espontáneas que crecen en la huerta,
durante
esta etapa, de luna nueva a
cuarto creciente, se
estimula el crecimiento de las raíces y el follaje (partes
subterráneas y aéreas); Es
una buena fase para comenzar a abonar la tierra; También es
buen momento para cosechar frutas, cebollas y ajos; Es
favorable también
sembrar semillas de germinación rápida durante este periodo.

La
luna
llena,
la savia se encuentra en la parte aérea de la planta y aumenta el
crecimiento en altura de ésta. Es bueno momento para cosechar
hortalizas de hoja y trabajar la tierra, en
este periodo,
la
luz lunar se reduce durante esta fase; es
un buen momento
para realizar los trasplantes, porque mejora el desarrollo de las
raíces de las plántulas; también
es un buen momento
para retirar las plantas espontáneas no deseadas de nuestro huerto o
jardín; Otra
labor propicia durante esta fase es la de siembra de semillas de
germinación lenta.

Por
último, cabe reseñar que dado que en los cultivos biológicos están
excluidos los fertilizantes químicos y sólo se emplean los
fertilizantes orgánicos, la asimilación de estos nutrientes por las
plantas, teóricamente también se verían influenciados por la luna,
de nuevo y según la experiencia a lo largo de los años, con la
influencia de la luna creciente, habría que utilizar un compost
totalmente descompuesto para facilitar así su rápida absorción;
por el contrario, bajo la influencia de la luna menguante, habría
que utilizar un compost en descomposición para que su absorción
fuese mas gradual.
Ramón
Gijón, delineante proyectista.
Fuente:
ecoagricultor.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario